viernes, 16 de octubre de 2009

Capítulo 11: Objetivos


Solo quedaba un día para el segundo fin de semana en la Universidad Beasts, lo que para algunos supondría tiempo para relajarse, para otros supondría dos días de eterno encarcelamiento para estudiar. Ángel se había propuesto poner en orden todos los apuntes y empezar a estudiar desde el principio, pero su compañera no tenía los mismos objetivos.
-Deberíamos organizar algo para este fin de semana: le pediré a mis padres que me manden el coche, porque lo necesito y también le preguntaré a Max qué sitios hay por aquí cerca que estén bien...
-Irene, relájate. Disfruta del día.- Le respondió Ángel, que se encontraba tumbado en la hierba mientras el sol bañaba su pecoso rostro.
-Tú te vienes ¿no? Si consigo el coche y tal...
-Quería ponerme a estudiar.
-Ya estudiarás el domingo... el sábado salimos.
-¡Hola chicos!- saludó Joel despidiéndose de sus amigos y sentándose con Ïrene y Ángel- ¿Qué tal?
-Aquí, haciendo planes para el sábado...- comentó Irene.
-Guay. Yo tocó con la banda.
-¿Tocas en una banda?- prguntó Ángel incorporándose.
-Bueno... en plan aficionado, ya sabeis... Si os apetece veniros...

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La pelea con Aurora no había afectado tanto a Marina como en un principio había parecido, las ganas de llorar por perder a su amiga habían desaparecido y ahora solo quedaba un profundo odio hacia aquella víbora...
Ella, al igual que sus amigos, no tenía planes para el fin de semana por primera vez en mucho tiempo... pero esta vez tampoco los buscaba, el hecho de perderse todos los días una hora de la asignatura de Teoría de la Audio comunicación no le beneficiaba para nada, por suerte, no era una asignatura demasiado compleja -sino, ese profesor se habría quedado hace mucho tiempo sin trabajo- para suerte de muchos; aún así, debía de ponerse las pilas.
Mientras caminaba con furia contenida mirando hacia al grupo de las cobras en el que se encontrba Aurora con odio y escupiendo el humo de su cigarrillo con asco se encontró con Raquel.
-Hey- la saludó Marina, Raquel ni si quiera se había percatado de su presencia.
-Hola- respondió frenando en seco casi sobresaltada.
-Estás de los nervios últimamente.
-Sí, bueno... el nuevo curso y tal...- dijo con vanas excusas.
-Ya, y los nuevos compañeros.- Marina, sabía por dónde iban los tiros y qué era más o menos lo que preocupaba a su amiga. Raquel, al percatarse de esto decidió sincerarse.
-Sí, los compañeros también...- comentó sin mojarse demasiado pero ante la inquisidora mirada de su compañera prosiguió- no sé qué pensar Daniel me dice que Victor no es lo que parece y Victor me dice que Daniel es precisamente lo que parece: un borde arrogante.
-La solución es simple: juzga por ti misma.
-No es tan fácil, me siento más a gusto con Victor, menos intimidada. Y con Daniel... es más complicado... De todos modos no quiero unirme demasiado a ninguno de los dos.
-Comprendo.- Dijo Marina pensativa.
Ambas amigas se despidieron para marcharse a sus respectivas clases. Raquel agrdeció la charla: hacía tiempo que no se sinceraba con nadie, pero, por otra parte, temía que aquello pudiera salir de boca de Marina aún no la conocía lo suficiente para saber si podía confiar en ella o no.

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Tras finalizar las clases del viernes, Irene se reunió con Max en los jardines de la universidad, había quedado con él en un lugar muy concreto: cerca de la piscina, a petición de Irene. Cuando llegó, el chico se encontraba tumabdo en la hierba, hizo amago de levantarse al ver a Irene pero ésta le frenó, le saludó con un sencillo beso y se tumbó con él, apoyando la cabeza en su vientre.
-¿Hacemos algo mañana?- propuso Max.
-He quedado con Ángel y Joel, pero si quieres podemos salir el domingo.
Max, como respuesta, puso morritos.
-Pasas más tiempo con él que conmigo.
-Es mi amigo.- se denfendió Irene divertida.
-Ya...
-¿Por qué no te vienes?
Se lo pensó unos instantes.
-De acuerdo.
Irene sonrió para sí y se incorporó para darle un tierno y eterno beso. Cada vez se encontraba más a gusto con Max, aunque aún le preocupaba lo rápido que había actuado él el otro día ¿le habría entendido cuando le dijo que quería ir despacio? ¿ o simplemente estaría con ella hasta que se cansara de esperar?

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Raquel caminó vacilante hacia su siguiente clase, donde debería encontrarse con Daniel. El chico se había habituado a sentarse a su lado y Raquel empezaba a acostumbrarse a su presencia, pero, como le había dicho a Marina, aún se sentía algo incómoda: los ojos del chico pasaban poco tiempo en el centro de la clase iban y venían del profesor a Raquel.
Sin emabrgo, cuando llegó hasta la entrada del aula se encontró con algo inesperado: Victor y Daniel estaban cara a cara rodeados por una multitud entusiasmada y ruidosa que los miraba entretenidos.
-Eres patético.- Le dijo Daniel a su hermano
-Por lo menos yo no voy acosándola y siguiéndola a todos lados.
-¿Perdón? ¿Entonces qué coño haces aquí?
-¿A ti qué te importa? ¡Déjame vivir en paz!
-¿Vivir? ¿Estás seguro de que eso es lo qué quieres?
-Que te follen.
Hasta ahí llegó la pelea de los hermanos, en seguida intervinieron dos profesores expandiendo a la multitud e imponiedo el orden. Cada vez eran más comunes las peleas en aquella universidad, al parecer.
Al entrar en la clase, Daniel, cabreado ya había ocupado su habitual sitio en el aula, Raquel indignada como estaba decidió sentarse lo más lejos posible de él. El comportamiento de ambos chicos le había dejado impresionada, podían llegar a ser realmente infantiles y decidió que no le dirigiría la palabra a ninguno para evitar así enfrentamientos entre ellos y, por otro lado, quebraderos de cabeza suyos.
Sin embargo, al terminar la clase, mientras recogía Daniel se acercó a ella confundido.
-¿Qué te pasa? ¿He hecho algo que te molestara?
-Y lo preguntas...
-¿Es por la pelea con el imbécil ese?
-Déjalo, Daniel.
-No me lo puedo creer, ¿cómo puedes ponerte de su parte? Te ha comido la cabeza, Raquel.
-No me pongo de parte de nadie, sois los dos unos inmaduros.- Dijo adelantándose y dejándolo atrás. Pero Daniel corrió tras ella, sujetándola suavemente del brazo.
-Raquel, por favor déjame que te explique lo que de verdad sucede.
-Ólvidame, Daniel ¿tanto te cuesta?- exclamó la chica separándose de él definitivamente. Daniel se quedó en el sitio petrificado, sin a penas moverse, casi rídiculo: había perdido parte de su atractivo que consistía en su seguridad.
-Sí...- susurró para sí.

( )

-Pues no puede ser, uno de los objetivos de la universidad es conocer gente- le decía Joel a Ángel bromeando- por eso me hice representante de los lobos.
-Para ti es muy fácil- le sonrió Ángel que empezaba a coger confianza.
-Vale, pues yo te presentaré gente- y comenzó a señalar ysaludar a lo lejos a todas las personas que veía y conocía mientras le comentaba a Ángel lo que opinaba de ellas.- Ése es Tomás el representante de los cobras, un putero, pero bastante majo. Y mira ahí está el bajista de la banda ¡Eh Zacarías!- El aludido en cuestión se acercó- Zacarías éste es Ángel también es nuevo, Ángel, Zacarías.
Ambos chicos se saludaron amistosamente, a Ángel le resultó agradable la presencia de su nuevo compañero: un chico sencillo y amable que apenas destacaría de no ser por su cara de infinita adolescencia. El paseo no duró mucho, Ángel vio a Marina que caminaba rápidamente por los pasillos y la llamó.
-Ahora me toca a mi- le dijo divertido a Joel.- Marina quería presentarte a unos amigos: éste es Joel, representante de los lobos...
-Si me acuerdo aún me duele el empujón- bromeó la chica mirando a Joel.- Y a ti ya te conozco- dijo con una desulmbrante sonrisa refiriéndose a Zacarías...- Ya conozco a tres de los solteros más cotizados de la universidad.- El comentario produjo una fuerte carcajada de Joel, una sonrisa de Zacarías y una mirada algo incómoda y sonrojada de Ángel
-Te falta el representante de los cuervos...- comentó Joel.
-Sí. Aún no lo he podido ver de cerca.
Caminaron juntos hasta llegar a la zona en la que se dividían los caminos para ir a las respectivas habitaciones de los grupos, entonces Joel se despidió del resto.
-Creo que yo también me voy a ir- dijo Ángel al cabo de un rato.- Buenas noches, chicos. Mañana nos vemos Zacarías.
Marina se quedó mirando a Zacarías interrogándole con la mirada.
-Joel ha invitado a unos amigos para que vengan mañana, vamos a tocar en...
-¿Tocas?- preguntó Marina entusiasmada.
-Sí- contestó sonriente.
-¡Cómo mola!
-¿Te apetece venirte mañana?
-No creo, quiero ponerme a estudiar en serio.
-¿Qué tal una sesión de garage el lunes?
-Bromeas.- Dijo Marina incrédula, no esperaba encontrarse a alguien con gustos tan parecidos a ella tan rápido. El chico negó con la cabeza sonriente.

( )

-Creo que deberíamos irnos- dijo Max.
Decidieron que iba siendo hora de volver a sus habitaciones. Max cogió a su novia de la mano y se encaminaron hacia a las habitaciones. Sin embargo, mientras caminaban se encontraron con algo con lo que jamás soñarías encontrarte en tal universidad, ni ahí ni en tus peores pesadillas: el cuerpo de un hombre abierto en canal se encontraba tirado en la fría hierba, se podía ver aún la sangre brotando de su vientre completamente abierto, y su rostro con las cuencas de los ojos vacías. El olor putrefacto de la sangre aún no era muy palpable en el ambiente, pero a Irene le entraron arcadas y Max la presionó contra sí obligándola a no mirar.
-¿Qué coño..?
Tal vez, en ese estado y con aquella escasez de luz, Max no pudo reconocerlo, pero Marina hubiera distinguido el físico de ese profesor desde lejos, de ese odiado profesor...

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